¿Se puede lavar el coche en la calle?

Lavar el coche en la calle puede salir muy caro. Aunque no existe una ley estatal que lo prohíba, el Reglamento General de Circulación y muchas ordenanzas municipales sancionan los vertidos en la vía pública. Analizamos qué dice la norma, de cuánto pueden ser las multas, en qué casos es legal hacerlo y cómo afecta la forma en que se haga dicha limpieza.

Muchos conductores lo han hecho alguna vez: sacar la manguera, preparar el cubo con jabón y dejar el coche reluciente delante de casa. Es una escena habitual en las calles de algunos barrios y urbanizaciones. Pero lo que parece una práctica inocente puede acabar en una incómoda sanción económica.

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En España, lavar el coche en la vía pública con agua y detergente no está permitido en la mayoría de municipios. No se trata solo de “no ensuciar”: el Reglamento General de Circulación prohíbe arrojar o depositar en la vía pública sustancias que puedan deteriorarla, y el agua jabonosa mezclada con restos de grasa o suciedad encaja de lleno en esa situación.

Muchos ayuntamientos han regulado esta conducta de forma expresa en sus ordenanzas de limpieza urbana y han fijado sanciones concretas. Así, en ciudades como Madrid o Barcelona, la multa puede alcanzar los 3.000 euros si se considera una infracción grave. No es una broma, y por eso conviene distinguir que no es lo mismo utilizar una manguera que pasar un paño por los cristales, ni hacerlo en plena calle que dentro de un garaje privado.

La clave está en entender cómo se interpreta esa prohibición general, cómo la desarrollan los municipios y qué diferencia existe entre un lavado con vertido de agua y una limpieza puntual sin residuos.

¿Qué dice la ley sobre lavar el coche en la vía pública?

El Reglamento General de Circulación no menciona expresamente el lavado de vehículos, pero sí deja claro que la vía pública no puede utilizarse para verter sustancias que la ensucien o la deterioren. De hecho, su artículo 4.2 establece que “se prohíbe arrojar, depositar o abandonar sobre la vía objetos o materias que puedan entorpecer la libre circulación, parada o estacionamiento, hacerlos peligrosos o deteriorar aquella o sus instalaciones”.

La redacción es amplia, pero la idea es sencilla: la calzada no está pensada para convertirse en un lugar donde se vierten líquidos o residuos. Cuando se lava un coche con manguera en plena calle, el agua arrastra detergente, polvo, grasa y otros restos que terminan en el asfalto y en el sistema de drenaje urbano. Ese vertido es el que sitúa esta práctica dentro de la prohibición general.

A partir de ahí, muchos ayuntamientos han optado por regularlo de forma específica en sus ordenanzas de limpieza urbana, prohibiendo el lavado de vehículos en la vía pública y fijando las sanciones correspondientes.

¿De cuánto es la multa por lavar tu coche en la calle?

La cuantía de la sanción no es uniforme en toda España. Cada ayuntamiento desarrolla esta cuestión en su ordenanza de limpieza urbana y determina cómo se tipifica la conducta y qué importe corresponde en cada caso. Por eso la diferencia entre ciudades puede ser notable.

En algunos municipios, donde no existe una regulación específica sobre el lavado de vehículos en la vía pública, la sanción suele situarse en torno a los 100 euros. En cambio, en ciudades que han regulado expresamente esta práctica, el margen es mucho más amplio y puede alcanzar cifras elevadas cuando la infracción se considera grave.

Para visualizar mejor esas diferencias, este esquema orientativo resume los escenarios más habituales:

Ciudad / Supuesto
Tipo de infracción
Multa máxima aproximada
Ciudad / Supuesto

Madrid

Tipo de infracción

Grave

Multa máxima aproximada

Hasta 3.000 €

Ciudad / Supuesto

Barcelona

Tipo de infracción

Grave

Multa máxima aproximada

Hasta 3.000 €

Ciudad / Supuesto

Municipios sin regulación específica

Tipo de infracción

Leve

Multa máxima aproximada

En torno a 100 €

El importe máximo previsto para las infracciones graves en algunas grandes ciudades es de 3.000 euros, pero esa cifra representa el techo sancionador, no la consecuencia automática de cualquier lavado puntual. La cuantía concreta depende de cómo se valore el caso: la entidad del vertido, el posible deterioro del pavimento o de las instalaciones municipales, el riesgo generado para otros usuarios de la vía o, en su caso, la reincidencia.

Por eso, la ordenanza fija un margen, y la sanción final se determina atendiendo a la gravedad de los hechos. Esa es la razón por la que el impacto económico puede variar de forma significativa según la ciudad y las circunstancias.

¿Dónde es legal lavar el coche?

La opción más segura es acudir a un centro de lavado autorizado o a una estación de servicio equipada para ello. Estas instalaciones están sujetas a la normativa de vertidos y deben gestionar las aguas residuales conforme a la regulación de saneamiento aplicable, lo que implica sistemas de recogida y pretratamiento antes de su vertido a la red. Así se evita que el agua con detergentes y residuos termine directamente en la calzada o en un desagüe pluvial sin control, como ocurre cuando se lava el coche en la vía pública.

En un garaje privado individual, al no tratarse de la vía pública, no se aplica la prohibición vinculada al uso de la calzada. Pero en un garaje comunitario, en cambio, sí pueden existir limitaciones en los estatutos o normas internas del edificio, especialmente si el lavado genera vertidos no previstos en el sistema de evacuación. No es una infracción de tráfico como en la calle, pero sí puede plantear problemas de responsabilidad o convivencia que conviene tener presentes.

¿Es lo mismo lavar el coche con agua y jabón que limpiarlo con un paño?

La diferencia no está tanto en el gesto como en el resultado. Cuando utilizaz una manguera o un cubo con detergente, el agua arrastra suciedad y productos que acaban en el pavimento y en los desagües, dejando un vertido visible en la calzada. Esa es la situación que suele dar lugar a sanción.

Si, en cambio, limpias los cristales del vehículo con un paño húmedo o realizas una limpieza en seco sin generar líquidos ni residuos en el suelo, el escenario es muy diferente: no estarás utilizando la vía como espacio para verter sustancias ni causarás un deterioro apreciable del pavimento. Y aunque no existe una autorización expresa para hacerlo, lo determinante sigue siendo que no haya un impacto negativo sobre el espacio público.

El límite, en definitiva, es sencillo: en el momento en que aparecen vertidos o restos en la calzada, la conducta puede volver a considerarse sancionable.

Preguntas frecuentes

A continuación responderemos a algunas de las preguntas más frecuentes:

¿Puedo lavar el coche dentro de mi garaje privado?

Sí, porque no se trata de la vía pública y, por tanto, no se aplica la prohibición vinculada al uso de la calzada. La única precaución relevante aparece en garajes comunitarios, donde pueden existir normas internas o limitaciones relacionadas con los vertidos y el mantenimiento del edificio.

¿Me pueden multar por limpiar solo los cristales en la calle?

Depende de cómo se haga. Una limpieza puntual con un paño, sin vertidos ni residuos en el suelo, difícilmente encajaría en la infracción. Si se utilizan cubos de agua o productos que acaban en la calzada, la situación cambia y podría dar lugar a una multa económica.

¿Y si solo utilizo una pequeña cantidad de agua sin detergente?

Aunque no se utilicen productos químicos, el vertido de agua en la vía pública puede ser sancionable si ensucia la calzada o genera un riesgo para la circulación. La norma no se centra únicamente en el detergente, sino en el hecho de depositar sustancias que puedan deteriorar la vía o afectar a su seguridad.

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