- La Rioja, Aragón, Galicia y Cataluña son las Comunidades Autónomas que registran un mayor número de tramos de Índice de Riesgo Alto
El número y la extensión de los tramos clasificados de Riesgo Alto en la Red de Carreteras del Estado (RCE) se ha incrementado en el periodo de 2022 – 2024, según el Informe de
Riesgo de accidentalidad en la RCE 2025, elaborado por iRAP y en el que participa la Fundación RACE. En total, se han identificado 95 tramos, frente a los 82 en 2021 – 2023,
alcanzando 904 kilómetros de red, incluyendo 25 tramos clasificados de Riesgo Alto con una longitud acumulada de 235,7km.
El impacto de la siniestralidad en el conjunto de estos tramos es especialmente significativo. Se registraron 351 siniestros con víctimas, 95 de ellos siniestros mortales,
con un balance de 106 personas fallecidas y 352 heridos graves, lo que confirma que el aumento del riesgo se traduce en consecuencias especialmente graves para los usuarios de las vías.
Durante el periodo analizado se han considerado 3.873 siniestros con víctimas, con 1.341 fallecidos y 3.566 heridos graves, lo que pone de manifiesto la gravedad del alcance en
términos de impacto humano y social.
Carreteras con más riesgo
Según los datos del informe, se observa que los entornos de mayor riesgo están en carreteras convencionales con vías que dejan poco margen al error: calzada única,
tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel, accesos directos, limitaciones geométricas y ausencia de elementos de protección que reduzcan la gravedad de los accidentes.
La conclusión no es que las vías de alta capacidad estén libres de accidentes, sino que las situaciones más peligrosas para la seguridad vial se concentran en las carreteras cuyo
diseño ofrece menos margen de seguridad, especialmente en la red convencional.
Los datos confirman que hay carreteras donde el riesgo no es puntual, sino que se repite a lo largo de varios tramos. Ejemplos como la N-340, la N-260 o la N-432 muestran que
no basta con actuar en puntos concretos, sino que es necesario intervenir en el recorrido completo, con actuaciones planificadas y coherentes. Este enfoque no solo reduce la
siniestralidad en un tramo, sino que corrige el patrón de riesgo en toda la vía y evita que el problema se desplace a tramos cercanos.
Los datos muestran una distribución territorial muy desigual de los kilómetros de riesgo elevado en la Red de Carreteras del Estado. La media general de kilómetros de riesgo
elevado se sitúa en el 3,35%, frente al 2,9% registrado en el periodo 2021–2023, lo que indica un aumento del peso relativo de los tramos peligrosos en el conjunto de la red
analizada. Destaca de forma significativa la Comunidad Autónoma de La Rioja, que concentra el 14,16% de su red analizada en tramos de riesgo elevado, situándose muy
por encima de la media general. A continuación, se sitúan Aragón (6,31%), Galicia (5,36%) y Cataluña (4,95%), todas ellas por encima del promedio nacional.
Tipos de vehículos
Dentro de los resultados de accidentalidad, los datos de los vehículos pesados representan el 8,4% del total con 324 siniestros, una tendencia descendente que pasó
del 10% en 2022 al 7% en 2024. Sin embargo, a pesar de la disminución en términos totales, estos accidentes han sido de mayor gravedad con 113 siniestros con fallecidos y
220 con heridos graves en el periodo analizado.
En carreteras con calzada única, tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel y márgenes estrechos, la presencia de vehículos pesados incrementa la severidad potencial de los
siniestros debido a su tamaño y peso. Los datos analizados con metodología iRAP confirman que, cuando la infraestructura es menos tolerante al error, la combinación de
tráfico pesado y un diseño viario con limitaciones estructurales multiplica las consecuencias en caso de siniestro. Por ello, no basta en confiar solo en el comportamiento del conductor, sino que es necesario llevar a cabo mejoras en los tramos y entornos de especial peligrosidad que fomenten una movilidad segura.
En cuanto al colectivo de motoristas, se registraron 1.131 siniestros, con 258 fallecidos y 942 heridos graves, lo que representa el 29,2% del total de los siniestros con víctimas.
Estos datos ponen de manifiesto una mayor vulnerabilidad de este colectivo frente al resto de los modos de transporte, ya que concentran el 19,2% de los fallecidos y el 29,2%
de los heridos graves.
Los resultados refuerzan que reducir los accidentes de motocicletas requiere de medidas centradas en la mejora de infraestructura y gestión del riesgo, como mejorar la
consistencia del trazado, los márgenes de seguridad, los tratamientos de intersecciones y controles de la velocidad complementarios con actuaciones específicas en los tramos
donde los siniestros se repiten.
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