¿Cuánto tiempo tarda en bajar la tasa de alcohol para poder conducir?

El tiempo que tarda en bajar la tasa de alcohol no es igual para todos: depende de la cantidad ingerida, la velocidad de consumo y otros factores personales como el peso o el momento del día. Desde el RACE te explicamos cuánto tarda el organismo en eliminar el alcohol, qué mitos siguen circulando y cuáles son las sanciones administrativas y penales vigentes en España, incluida la reforma que podría rebajar el límite legal.

No existe un número de horas exacto que garantice que puedas volver a conducir con seguridad tras beber alcohol. El organismo elimina el alcohol a un ritmo constante y limitado —aproximadamente entre 0,10 y 0,15 g/l por hora, dependiendo de la persona—, pero ese ritmo varía según múltiples factores. Si la tasa es elevada, puede que necesites muchas horas para volver a estar dentro del límite legal. Y si lo que buscas es seguridad real, ten presente que la única tasa completamente segura es 0,0.

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La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que el alcohol se metaboliza principalmente en el hígado y que no existen métodos eficaces para acelerar ese proceso. Ni el café, ni dormir, ni una ducha fría eliminan el alcohol más rápido: el tiempo es el único factor que reduce la alcoholemia.

¿De qué depende la tasa de alcoholemia?

La tasa no depende únicamente de la cantidad de alcohol ingerida. Tal y como hemos señalado, en ella influyen distintos factores que están relacionados tanto con la forma de consumo como con las características de la persona.

Tras beber, el alcohol no pasa de inmediato a la sangre: primero se absorbe en el sistema digestivo —en parte en el estómago y, sobre todo, en el intestino delgado— y después circula por el organismo. El nivel máximo suele alcanzarse entre 30 y 90 minutos más tarde, lo que significa que la tasa puede seguir subiendo incluso cuando ya has dejado de consumir.

Según la DGT, la tasa de alcoholemia está asociada con:

  1. La cantidad de alcohol ingerido. Cuanto mayor sea la cantidad consumida, mayor será la concentración de alcohol en sangre y más tiempo necesitará el organismo para eliminarla.
  2. La rapidez con la que se bebe. Si el consumo es rápido, el alcohol pasa a la sangre con mayor velocidad y el cuerpo no puede procesarlo al mismo ritmo.
  3. El tipo de bebida. Las bebidas destiladas y las que contienen gas favorecen una absorción más rápida que otras.
  4. El estómago vacío o lleno. La presencia de alimentos retrasa la absorción y reduce los picos máximos, aunque no evita que el alcohol termine pasando a la sangre.
  5. La edad y la experiencia en la conducción. Los conductores más jóvenes o con menor experiencia presentan mayor vulnerabilidad al riesgo y límites legales más estrictos.
  6. El sexo y el peso. Por diferencias biológicas y de composición corporal, a igualdad de consumo la alcoholemia suele ser mayor en mujeres y en personas con menor peso.
  7. La hora del día. La eliminación del alcohol es más lenta durante las horas de sueño. Por eso, si antes de acostarte el consumo ha sido elevado, es posible que por la mañana aún existan restos en tu organismo, y podrías dar positivo en un control de alcoholemia. Dormir algunas horas no garantiza una conducción segura.
  8. Las circunstancias personales. El estado de salud, el cansancio, la toma de medicamentos o el estrés pueden modificar cómo afecta el alcohol al organismo.
infografía tasa alcohol

(Fuente: Dirección General de Tráfico)

Entre el 90 % y el 98 % del alcohol se transforma en el organismo a una velocidad relativamente constante, mientras que el resto se elimina por la orina, el sudor y el aire espirado (lo que miden los etilómetros en carretera).

Mitos sobre cómo bajar la tasa de alcohol

Hoy todavía persisten creencias muy extendidas en torno al consumo de alcohol y la conducción que pueden resultar peligrosas, porque generan una falsa sensación de seguridad. Entre ellas están:

  • El café no reduce la alcoholemia. Puede disminuir la sensación de sueño, pero el alcohol sigue presente en la sangre. La ducha fría tampoco la modifica: produce una activación momentánea, pero no altera la concentración de alcohol.
  • Hacer ejercicio o “sudar” no acelera la eliminación, porque el alcohol se metaboliza en el hígado, no en los músculos.
  • Dormir tampoco es garantía de dar negativo. Si la cantidad que has ingerido ha sido elevada, puede existir alcohol residual a la mañana siguiente, aunque no percibas síntomas evidentes.
  • Comer antes o después de beber puede retrasar la absorción, pero no reduce el tiempo total que necesitas para eliminar el alcohol.
  • Y el mito más peligroso es el de “yo controlo”. El alcohol altera la percepción del riesgo y genera una falsa sensación de seguridad. Esa distorsión hace que aumente la probabilidad de sufrir un accidente.

No hay atajos. Solo el paso del tiempo elimina el alcohol del organismo.

Riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central y afecta a la conducción incluso con tasas inferiores al límite legal. Disminuye la capacidad de atención, ralentiza los reflejos, reduce la visión periférica y dificulta el cálculo de distancias y velocidades. También incrementa la impulsividad y la sobreconfianza, dos factores que multiplican el riesgo.

La DGT advierte de que el riesgo de accidente aumenta progresivamente conforme sube la tasa. No existe un consumo completamente seguro cuando se va a conducir. Además, el alcohol puede interactuar con el cansancio y con determinados medicamentos, multiplicando sus efectos negativos, especialmente en condiciones de conducción nocturna o trayectos largos.

Multas y sanciones por conducir bajo los efectos del alcohol

Conducir después de haber bebido tiene consecuencias legales muy concretas. En España, las tasas máximas de alcohol permitidas son:

  • 0,5 g/l en sangre (0,25 mg/l en aire espirado) para conductores en general.
  • 0,3 g/l en sangre (0,15 mg/l en aire espirado) para conductores noveles (durante los dos primeros años) y profesionales.

Actualmente existe una reforma en tramitación parlamentaria para reducir el límite general a 0,2 g/l en sangre (0,1 mg/l en aire espirado) y unificar la tasa para todos los conductores. Sin embargo, mientras esa modificación no sea publicada en el Boletín Oficial del Estado y entre oficialmente en vigor, siguen aplicándose los límites anteriores.

Cuando es infracción administrativa

Si el resultado supera el límite permitido pero no alcanza el umbral penal, se trata de una infracción administrativa. Las consecuencias pueden ser:

  • 500 euros de multa con carácter general.
  • 1.000 euros si la tasa es elevada o existe reincidencia en el año anterior.
  • Pérdida de 4 o 6 puntos del permiso de conducir.

Además, los agentes pueden inmovilizar el vehículo si el conductor no está en condiciones de continuar la marcha.

Cuando se convierte en delito

Si la tasa supera los 0,60 mg/l en aire espirado (1,2 g/l en sangre), se incurre en delito contra la seguridad vial según el Código Penal. Las posibles consecuencias incluyen:

  • Pena de prisión.
  • Multa económica.
  • Trabajos en beneficio de la comunidad.
  • Retirada del permiso de conducir de 1 a 4 años.

Negarse a realizar la prueba también constituye delito.

Reincidencia, accidente y seguro

Si se produce un accidente con alcoholemia positiva, pueden sumarse responsabilidades penales y civiles. Aunque la aseguradora debe indemnizar a terceros perjudicados, puede ejercer el derecho de repetición contra el conductor si conducía bajo los efectos del alcohol.

Las consecuencias pueden ir mucho más allá de una multa inmediata y afectar al permiso de conducir, al historial y a la situación económica del conductor.

Preguntas frecuentes

A continuación responderemos a algunas de las preguntas más frecuentes:

¿Tienen los conductores noveles y profesionales la misma tasa en 2026?

No. A día de hoy, los conductores noveles y profesionales tienen un límite más bajo (0,3 g/l en sangre) que el resto (0,5 g/l). Existe una reforma en tramitación para unificar el límite en 0,2 g/l para todos los conductores, pero hasta que no se publique oficialmente en el BOE y entre en vigor, siguen aplicándose los límites actuales.

¿Qué pasa si me niego a realizar la prueba de alcoholemia?

Negarse a someterse a un control constituye delito contra la seguridad vial. Puede implicar pena de prisión, multa y retirada del permiso de conducir.

¿Influye el tipo de bebida en la rapidez con la que baja la tasa?

Influye en la rapidez de absorción, pero no en la velocidad de eliminación. El hígado metaboliza el alcohol a un ritmo constante, independientemente del tipo de bebida que ingieras.

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